CINE DE TERROR

El cine de terror es un género cinematográfico que se caracteriza por su voluntad de provocar en el espectador sensaciones de pavor, terror, miedo, repugnancia, horror, incomodidad o preocupación. Sus argumentos frecuentemente desarrollan la súbita intrusión en un ámbito de normalidad de alguna fuerza, evento o personaje de naturaleza maligna, a menudo de origen criminal o sobrenatural. En los cines de terror es donde se produce una sensación de miedo o temor sobre las distintas causas que genera un determinado personaje o actor profesional

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El cine de terror nació junto con el mismo cine. Los hermanos Lumière rodaron en 1896 la cinta L’arrivée d’un train à La Ciotat (La llegada del tren). En esta película, como su nombre indica, únicamente se mostraba la llegada de un tren; sólo que, dado que el cine era un invento desconocido para la mayoría de los espectadores, éstos creían que el tren se iba a salir literalmente de la pantalla para arrollarlos; los primeros espectadores de la cinta gritaban y escapaban de la sala aterrorizados.

 

La primera cinta considerada de terror fue le Manoir du Diable, dirigida e ideada por Geroges Meliès, se estrenó el 24 de diciembre de 1896, en París. Esta dio paso a todo el cine de terror. Durante esta era del cine primitivo, Francia se posicionó como la gran realizadora de antecedentes del género. Louis Lumière realiza en 1897 Le squelette joyeux; Georges Méliès, dirige además Le diable au couvent (1899) y El diablo negro (1905); la pionera en cine hecho por mujeres, Alice Guy es la responsable del film Faust et Mèphistophélès (1903); a Gaston Velle se le debe La Peine du tailon (1906); el español aragonés Segundo de Chomón realiza La casa encantada (1907), Satán se divierte (1907), El castillo encantado (1908) y El hotel eléctrico (1908) entre muchísimos cortometrajes más que se realizaron en Francia. Pero la que muchos consideran como la primera película deliberada de terror fue realizada en 1910 por J, Searle Dawley para los Edison Studios (en Estados Unidos). Se trató de la primera adaptación del mito de Frankestein.

 

En esta época, Alemania cultivó una serie de películas tan espeluznantes como artísticas e influyentes en el cine de terror universal, muchas de ellas influenciadas por la pintura expresionista. Podríamos destacar: El estudiante de Prga (1913) de Paul Wegener; HUmunculos (1916) de Otto Rippert; Los ojos de la momia (1918) de Ernst Lubitsch; El Golem(1920) de Carl Boese y Paul Wegener; El gabinete del doctor Caligari(1920) de Robert Wiene; La muerte cansada (1921) de Fritz Lang; Nosferatu (1922) de F.W. Murnau; Las manos de Orlac(1924) de Robert Wiene; Fausto (1926) de F.W. Murnau.

 

En los años 20 Estados Unidos gestaría un cine de terror que tendría su explosión en los años 30, del cual podríamos destacar: El hombre y la bestia (1920) de John S. Robertson; El legado tenebroso (1927), El teatro siniestro (1929) y El hombre que rie (1928) del alemán Paul Leni y El mago rojo (1929) del húngaro Paul Fejos. Lon Chaney se consolidaría en el cine mudo como especialista en interpretar a personajes deformes. Especialmente terrorífica es su interpretación de Quasimodo y del fantasma, respectivamente, en: Nuestra Señora de Paris (1923) de Wallace Worsley y El fantasma de la òpera (1925) de Rupert Julian. Precisamente en esta época empezó con el género uno de los considerados mejores directores del cine de terror: Tod Browning con : Garras humanas (1927) y La casa del horror (1927). Seguiría su carrera con la obra maestra de la Universal Pictures Drácula (1931), La parada de los monstruos (1932), Lamarca del vampiro (1935) y Muñecos infernales (1936).

 

A partir de finales de los 40 las películas de terror de la Universal entraron en decadencia, prueba de ello es la película paródica de Bud Abbott y Lou Costello Abbott y Costello contra los fantasmas, a partir de entonces el cine de terror de la Universal se decantaría bien por parodias del “antiguo” cine de terror gótico con Abbott y Costello, bien por un cine de terror más próximo a la ciencia ficción, como lo demuestran las películas de Jack Arnold, John Sherwood o Virgil W. Vogel. Hay que mencionar obligatoriamente a los tres grandes iconos de la Universal: Béla Lugosi, Boris Karloff y Lon Chaney Jr..

 

En los años 50, los monstruos clásicos como Frankestein, Drácula o la momia  estaban en decadencia y eran sustituidos por el llamado cine de terror de la Guerra Fría: ciencia-ficción, aliens, mutaciones radioactivas e invasiones catastróficas y apocalípticas. Si bien hubo alguna excepción como Los crimenes del museo de cera (1953) de André Toth, en general todo indicaba a pensar que las monster movies góticas eran un subgénero acabado. La productora británica Hammer Productions inició su tendencia hacia el terror en 1955 con una película de ciencia-ficción: El experimento del doctor Quatermass de Val Guest. Gran Bretaña no perdió la virginidad en cine de horror con la Hammer Productions, el país ya había abrazado el género en muchas películas, entre ellas: Sweeney todd: El barbero diabólico de la calle Fleet  (1936) de George King; La dama blanca (1949) de Thorold Dickinson y La noche del demonio (1957) de Jacques Tourneu.

 

En una época más contemporánea, los clásicos vampiros y hombres lobos se han mantenido más o menos vigentes en las pantallas de cine, aunque apartándose normalmente del estilo gótico clásico. Lo demuestran películas como las británicas El baile de los vampiros de Roman Polanski y el ansia (1983) de Tony Scott; Jóvenes ocultos (1987) de Joel Schumacher; Drácula de Bram Stoker (1992) de Francis Ford Coppola; la mexicana Cronos (1993) de Guillermo del Toro: Entrevista con el vampiro (1994) de Neil Jordan; Vampiros (1998) de John Carpenter y Vampyrer de Peter Pontikis, del mismo año; la coreana Thirst  (2009) de Park Chan-Wook; Un hombre lobo americano en Londres (1981) de John Landis; Aullidos (1981) de Joe Dante; la hispano-cubana Vampiros en La Habana (1985) de Juan Padrón. En la misma línia que Drácula de Bram Stoker, encontraríamos otra nueva versión de un mito importante: Frankestein de Mary Shelley (1994) de Kenneth Branagh con el propio Branagh interpretando al doctor Victor Frankenstein y a Robert De Niro como el monstruo.

 

 

El slasher no nació de un día para otro, incluso podemos encontrar claros referentes y similitudes en muchas películas anteriores a los años 60, pero, ya que si intentamos averiguar todos los antecedentes del Slasher no acabaríamos nunca, vamos a situar su nacimiento sobre dos pilares fundamentales, que muchos consideran las primeras películas slasher. Se trata de la británica El fotógrafo del pánico (1960) de Michael Powell y Psicosis (1960) de Alfred Hitchcock. Estas dos películas crearon tendencia y consolidaron algunas de las características típicas del slasher, por ejemplo, la importancia de la figura del asesino (plano subjetivo desde el punto de vista del asesino) o la estilización de las armas blancas como instrumento predilecto del asesino prototípico del slasher. Asimismo hay claros referentes en el cine gore surgido en los 60 de la mano de Herschell Gordon Lewis y en el cine giallo de Mario Bava, Darío Argento y Sergio Martino (entre otros). De éstos, recoge la incertidumbre de la identidad del asesino (a veces con el rostro oculto por una máscara, fenómeno masivamente popularizado en los 80), la violencia explícita (estilización de la sangre y las muertes) y el elemento sexual asignado a personajes jóvenes que muchas veces son los protagonistas de éste tipo de cine (así como su relación con las drogas). De hecho, la combinación de drogas, sexo y asesinatos es una técnica muy usada por el género Exploitation, que solía explotar estos tres elementos por su rentabilidad y por su aire de renovación y rebeldía hacia un cine regido por una sociedad más tradicional y censora. De este modo, a lo largo de los años 60 y 70 se creó una tendencia hacia lo que sería el slasher con la llegada de los 80 y por lo tanto encontramos alguno que otro film perfectamente clasificable en el subgénero.

 

El Cine Gore o splatter se focaliza en lo visceral y en el miedo a la destrucción del cuerpo humano. Es un subgénero bastante diluido, ya que el slasher, el giallo o el cine de zombies, entre otros, presentan muchas similitudes. Se considera cine gore a aquellas películas en las que la violencia explícita, los asesinatos, las torturas y el mutilamiento representan lo más importante del film. Este tipo de cine, presenta claras influencias en el teatro francés Grand Guignol y podemos encontrar algún antecedente en la película francesa Le Systeme du Docteur Goudron et du professeur Plume (1904) de Maurice Tourneur y en la primera película de la historia donde se muestra una decapitación, la estadounidense Intolerancia (1916) de D.W. Griffith. Aunque el nacimiento del cine gore se sitúa en los 60 de la mano de Herschell Gordon Lewis, que lo cultivó y explotó en Blood feast(1963), 2000 maniacos (1964), Moster A GO-GO (1965), Color me blood red (1965), The Gore Gore Girls (1972), Blood Feast 2: All U Can Eat (2002) y BloodMania (2016). Hubo películas que siguieron con esta corriente mal vista, como La violencia del sexo(1978)  de Meir Zarchi. Mención aparte merecen los directores Sam Raimi y Peter Jackson que cultivaron el llamado splatstick (acrónimo de splatter y Slaptick) que es una especie de comedia gore. Ya en el siglo XXI, encontramos algunas películas polémicas como la holandesa El ciempiés humano (2009) deTom Six y la serbia Una película serbia (2010) de Srdjan Spasojevic.

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ARTAUD Y EL CINE

Creo que el cine no puede admitir más que un género concreto de films: únicamente aquel en que sean utilizados todos los medios de acción sensual del cine.

El cine implica una subversión total de los valores, un trastoque completo de la óptica, de la perspectiva, de la lógica. Es más excitante que el fósforo, más cautivante que el amor. No es posible ocuparse indefinidamente en destruir su poder de galvanización por el empleo de temas que neutralizan sus efectos y que pertenecen al teatro.

5 TRÁILERS DE PELÍCULAS DEL STUDIO GHIBLI

Fundado en 1985, está dirigido por el galardonado director Hayao Miyazaki junto a su amigo y mentor Isao Takahata. Sus orígenes datan de 1983, con la película Nausicäa del Valle del Viento, que empezó como un manga en una publicación de la revista Tokuma Shoten. Tokuma era la compañía “madre” del Estudio Ghibli, y cedió a Disney los derechos de video y distribución de varias películas; entre ellas La princesa Mononoke y El viaje de Chihiro. El compositor Joe Hisaishi ha creado la banda sonora para muchas de las películas del Studio Ghibli.

Héctor Ríos: una leyenda tras la cámara

En el campo de la fotografía realiza “El Chacal de Nahueltoro” de Miguel Littin, “Yo tenía un camarada” de Helvio Soto, “El fin del juego” de Luis Cornejo, “La colonia penal” de Raúl Ruiz y “Los testigos” de Charles Elsesser. En 1971 realiza “Entre ponerle y no ponerle”, documental que habla sobre el alcoholismo como problema vital de la sociedad.

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